Pregunta Curiosa sobre Protección Radiológica en el Manejo de Dosis en Tomografía:
El balance entre el riesgo de radiación y la necesidad diagnóstica en niños pequeños requiere una estrategia cuidadosamente planificada y basada en evidencia, que priorice la seguridad del paciente sin comprometer la calidad diagnóstica. La radiación en la tomografía computarizada (TC) puede ser significativa, especialmente en poblaciones pediátricas, debido a su mayor vulnerabilidad biológica y mayor esperanza de vida, lo que incrementa el riesgo de efectos estocásticos a largo plazo.
Para minimizar la exposición, se recomienda **favoritar siempre la utilización de la resonancia magnética (RM)** cuando la condición clínica sea compatible, dado que no implica radiación ionizante y suele ofrecer la sensibilidad necesaria para muchas patologías cerebrales en niños. No obstante, en condiciones específicas como la cráneoestenosis o la patencia del shunt ventricular, la TC puede ser imprescindible, ya que proporciona información rápida, de alta resolución y en situaciones de emergencia.
**¿Cómo se balancea este riesgo?** La clave está en aplicar principios de dosis ajustadas a la edad, tamaño y la indicación clínica, además de utilizar protocolos de adquisición optimizados. La creación de protocolos específicos en función de la patología, como en los casos de cráneoestenosis o patencia de shunt ventricular, debe centrarse en reducir el kV a valores bajos (por ejemplo, 80 kV) y en mantener el mAs en niveles bajos pero adecuados para obtener una buena calidad de imagen con el menor riesgo radiológico posible. En estos protocolos, se recomienda el uso de técnicas como la reconstrucción iterativa, que permite reducir aún más la dosis sin sacrificar la nitidez diagnóstica.
En condiciones en que la TC sea necesaria, se deben emplear **criterios específicos para seleccionar los parámetros de kV y mAs**:
– Para patologías como la craneosinostosis, se recomienda un **80 kV y 30 mAs** para reducir la dosis a niveles muy bajos, en línea con las recomendaciones para los protocolos pediátricos 【4】.
– Para la patencia del shunt ventricular, se sugiere un **kV aún más bajo (por ejemplo, 80 kV) y un mAs fijo y bajo**, ajustando según el tamaño del niño y el contexto clínico, asegurando que la calidad de imagen sea suficiente para evaluar la patología específica, como la permeabilidad del shunt y el estado del ventriculostomía.
Además, la selección del kV y mAs debe apoyarse en tecnologías modernas, como la selección automática de kV y el control de exposición en tiempo real (AEC), que adaptan la dosis al paciente, y en las técnicas de reconstrucción avanzada para mantener la calidad diagnóstica en dosis mínimas. También, la orientación hacia protocolos indicados, específicos para cada patología y tamaño del paciente, ayuda a limitar la exposición innecesaria.
Finalmente, el uso de protectores, como los escudos para los ojos, puede considerarse en algunos casos, pero siempre evaluando el balance entre la reducción de dosis y los artefactos que puedan afectar la interpretación clínica.
En conclusión, la estrategia efectiva consiste en utilizar protocolos personalizados, tomar decisiones clínicas fundamentadas y aplicar las mejores prácticas tecnológicas para reducir la radiación, con el objetivo de proteger la salud de los niños sin comprometer la precisión diagnóstica crucial en condiciones específicas como la craneosinostosis o la patencia del shunt ventricular.
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