Pregunta Curiosa sobre Protección Radiológica en el Manejo de Dosis en Tomografía:
Cuando el flujo de decisión para sospecha de apendicitis en embarazo prioriza inicialmente la utilización de ultrasonido y resonancia magnética (RM), y estas modalidades no son concluyentes, la indicación de realizar una tomografía computarizada (TC) debe ser evaluada con criterios específicos para garantizar la seguridad tanto de la madre como del feto. En primer lugar, la decisión de proceder con TC debe basarse en la evidencia de que la información diagnóstica adicional es crucial para el manejo del paciente y no puede obtenerse mediante otros medios menos invasivos y con menor radiación, como puede ser una segunda exploración de RM o una evaluación clínica exhaustiva.
Cuando la TC sea considerada necesaria, se debe aplicar un protocolo riguroso de minimización de dosis fetal, siguiendo las recomendaciones para el uso de un protocolo de fase única y un rango de escaneo restringido. Esto implica realizar un escaneo con **un solo pase (single phase)**, limitando estrictamente el rango de exploración desde la parte superior del riñón hasta la sínfisis púbica, evitando áreas no relacionadas con la sospecha clínica. Además, se recomienda utilizar los parámetros técnicos adecuados, como una corriente de tubo ajustada mediante técnicas de control de exposición automática (AEC), y limitar la tensión de kilovoltaje (kV) a niveles tan bajos como sea clínicamente aceptable, generalmente 120 kV o menos, en pacientes de tamaño adecuado.
Es fundamental que el protocolo de TC esté diseñado con un **rango de escaneo restringido y preciso**, además de emplear técnicas avanzadas como la **reconstrucción iterativa**, que permite reducir la dosis de radiación sin comprometer la calidad diagnóstica. La utilización de parámetros de adquisición con un pitch mayor o cercano a 1, junto con un colimado de haz más amplio, contribuye a mejorar la eficiencia en la dosis. La documentación precisa del rango de escaneo y de los parámetros utilizados debe ser registrada y monitoreada para asegurar una estrategia de optimización continua.
Por último, se recomienda que todo procedimiento de TC en embarazo sea realizado en presencia de un equipo que siga protocolos específicos de protección radiológica para gestantes, incluyendo la **información y consentimiento informado** sobre la radiación, además de la estimación y documentación del dosis fetal, para garantizar que la dosis recibida esté muy por debajo de los umbrales considerados seguros, minimizando cualquier riesgo potencial de efectos adversos.
Para mayor seguridad y eficacia, la coordinación entre el equipo médico, radiólogos y físicos médicos es esencial, asegurando que el procedimiento se realice con el menor riesgo posible, en línea con las recomendaciones actuales para el uso seguro de la TC en embarazo. Invitar a compartir información y fortalecer las redes profesionales en protección radiológica puede ser de gran ayuda para optimizar estos procesos.
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Estas acciones permiten garantizar un manejo seguro y eficiente en situaciones donde la necesidad clínica justifica la utilización de TC en embarazo, priorizando la protección radiológica y la calidad diagnóstica.




